Que te pongan una etiqueta con un número no es agradable. Quizás nos pueda recordar a los presos en sus fotos de perfil ¿verdad? Y siendo esta imagen algo grotesca que todos entendemos como inadecuada para conocer a la persona, no está tan lejana a la imagen de colocar un 5 o un 3 en las calificaciones de nuestros alumnos. ¿Son nuestros alumnos ese 5 o ese 3? ¿Qué interpretación hacen ellos de esa calificación? ¿Se ven identificados? Si es así algo estamos haciendo mal como educadores.
Me gusta pensar que los educadores somos los guardianes del fuego interno de los niños. Ese fuego es su curiosidad, su iniciativa, su creatividad... La evaluación nos tiene que ayudar a controlar esa llama y que vaya avivándose cada vez más hasta que encuentre el lugar al que debe alumbrar. Educar es encender fuegos allí donde se necesitan. ¡Hay tanta oscuridad en este mundo!
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